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La muerte del líder supremo a manos de Estados Unidos e Israel deja un vacío de poder, pero las cúpulas en Teherán tenían listo un plan en caso de que esto pasara.
La eliminación del líder supremo Ali Jamenei y la campaña militar de Israel y Estados Unidos obligan al poder iraní a repensar por completo su estrategia si quiere sobrevivir, frente a una oposición desunida y una población que de momento no se atreve a salir a las calles.
Al anunciar la ofensiva el sábado, el presidente estadounidense, Donald Trump, animó a la población iraní a tomar el poder una vez termine la campaña militar. “La hora de su libertad está al alcance de la mano”, dijo a los iraníes desde su residencia de Palm Beach, en Florida.
Un llamamiento muy significativo, un mes y medio después de las masivas manifestaciones populares contra la república islámica que fueron aplastadas de manera sangrienta por el poder.
No es la primera vez que la muerte de un ayatolá hunde a Irán en la incertidumbre. Pocos esperaban que el sistema dirigido por clérigos sobreviviera a su fundador, el ayatolá Ruhollah Jomeini, el mentor de Jomenei. Sin embargo, el régimen sobrevivió por lo menos 37 años más.
De acuerdo con Suzanne Maloney, vicepresidenta y directora del Programa de Política Exterior de la Brookings Institution, existen tres escenarios para un cambio de poder en Irán tras la muerte de Jamenei.
Primer escenario: la continuidad gestionada
Este escenario busca preservar la durabilidad de la República Islámica mediante un proceso guiado por la constitución iraní, que describe el proceso y los criterios para nombrar al líder supremo, así como su amplia autoridad sobre las ramas ejecutiva, legislativa y judicial del gobierno y su papel como comandante en jefe de Irán.
La Asamblea de Expertos selecciona y supervisa nominalmente al líder supremo. Sus ochenta y ocho miembros son elegidos a través del proceso electoral semicompetitivo de Irán, que restringe la candidatura a los clérigos aprobados por los teólogos nombrados por Jamenei.
“La promoción de uno de los favoritos de Jamenei perpetuaría el equilibrio de poder actual, lo que esencialmente llevaría al ‘Jamenei-ismo sin Jamenei’. De hecho, tal transición a cámara lenta ya podría estar en marcha, con la presencia pública del líder supremo atenuada mientras su extensa red opera con mayor autonomía”, dice Maloney en un artículo para el Consejo de Relaciones Exteriores.
Hasta su muerte en un accidente de helicóptero en mayo de 2024, el presidente Ibrahim Raisi se posicionó como candidato del establecimiento gracias a sus lazos familiares, ideología de línea dura y experiencia administrativa.
El único otro contendiente prominente es Mojtaba Khamenei, el segundo hijo mayor del actual líder supremo y el único de sus descendientes con un perfil público prominente.
“Sin embargo, esa selección podría resultar polémica, dada su falta de experiencia administrativa formal, sus modestas credenciales teológicas y la aversión del régimen a cualquier sugerencia de gobierno hereditario”, indica la especialista.
Este parece ser el camino que el régimen seguirá, al menos por el momento.
En este momento, “el país parece contenido”, explica a AFP Pierre Razoux, de la Federación Mediterránea de Estudios Estratégicos (FMES).
Según explica, con el cierre de las universidades, el corte de internet y la vigilancia en las calles se ha hecho “todo para evitar las manifestaciones”.
El caso iraní hace pensar en el de Venezuela. Tras la captura de Nicolás Maduro, Trump apostó por su vicepresidenta Delcy Rodríguez, quien como presidenta interina ha conseguido mantener en pie el régimen chavista haciendo importantes concesiones, con el petróleo pero también con la amnistía a los presos políticos.
En esa línea, la socióloga Azadeh Kian se preguntó en la radio Franceinfo si Trump intentará más adelante “entenderse con una parte más moderada del régimen” de Teherán.
La muerte de Ali Jamenei, en el poder desde 1989, puede en cualquier caso “propiciar rivalidades importantes en los círculos de poder, entre los Guardianes de la Revolución y los civiles. Pero de momento, trabajan todos juntos para mantener el sistema en pie”, apostilló la socióloga.
Segundo escenario: la radicalización y la militarización
Este escenario implicaría que las fuerzas militares y de seguridad, específicamente el Cuerpo de la Guardia Revolucionaria Islámica (IRGC), asuman el liderazgo formal del país.
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