La crisis de Ueno Bank llevó al presidente de Paraguay, Santiago Peña, a presentar su renuncia el jueves 5 de noviembre. Ese mismo día, la Cámara de Diputados aprobó por unanimidad, con 78 votos, impulsar un juicio político en su contra. El Senado deberá resolver los siguientes pasos.
Peña anunció su decisión en un video publicado en redes sociales, mientras los diputados debatían la acusación. Dijo que buscaba proteger la estabilidad, la paz social y las instituciones democráticas. También expresó su deseo de que se devuelvan los ahorros de quienes confiaron en el sistema financiero paraguayo.
La crisis estalló tras la intervención de Ueno Bank por parte del Banco Central del Paraguay, debido a problemas de solvencia. Cerca de tres millones de clientes quedaron sin acceso a sus cuentas, y organismos públicos también mantenían fondos en la entidad. La medida provocó protestas en Asunción y aumentó la presión sobre el mandatario.
La votación de Diputados envió el proceso al Senado. La renuncia también quedó pendiente de decisión legislativa. El vicepresidente Pedro Alliana asumiría la Presidencia y completaría el periodo, previsto hasta el 15 de agosto de 2028.
En paralelo, legisladores opositores ampliaron ante la Fiscalía una denuncia contra Peña por presuntos delitos que incluyen enriquecimiento ilícito, tráfico de influencias, lavado de dinero y estafa. La presentación también señala al ministro de Economía Óscar Lovera, al expresidente del Banco Central Carlos Carvallo y a otros funcionarios. Las acusaciones deberán ser investigadas y no equivalen a una sentencia.
El expresidente Horacio Cartes, dirigente del Partido Colorado, respaldó que se avance con el juicio político. En un comunicado, sostuvo que el partido no debía apoyar el “latrocinio de los fondos públicos, privados y de los jubilados”. El senador oficialista Óscar “Cachito” Salomón también cuestionó a Peña y afirmó que había “traicionado al país por dinero”.



