Canadá y la Unión Europea buscan ampliar su relación mientras Donald Trump advirtió que podría aplicar aranceles elevados o restringir intercambios comerciales con el bloque europeo.
El presidente de Estados Unidos afirmó que respondería si interpretaba como un “acto hostil” la propuesta para que Canadá sea el primer miembro asociado de la Unión Europea. También calificó la idea como “ridícula”.
Ursula von der Leyen, presidenta de la Comisión Europea, planteó abrir la puerta a esa figura durante su discurso sobre el Estado de la Unión en Estrasburgo, Francia. Mark Carney, primer ministro canadiense, estuvo presente.
La propuesta busca profundizar la cooperación entre Canadá y el bloque en áreas como minerales críticos, energía, defensa, investigación, tecnologías avanzadas y seguridad económica. La relación comercial vigente entre ambas partes se rige por el acuerdo CETA.
Carney rechazó que Ottawa pretenda una membresía plena en la Unión Europea. Señaló que Canadá busca un marco distinto y sostuvo que el contenido de una futura alianza importa más que su denominación.
En una rueda de prensa con Roberta Metsola, presidenta del Parlamento Europeo, Carney afirmó que nadie decidirá por Canadá qué idioma habla, cuál es su cultura ni con quién establece acuerdos internacionales.
El mandatario canadiense añadió que una relación más profunda con Europa no pretende sustituir los vínculos con Estados Unidos. Afirmó que Canadá puede fortalecerse y ser, a la vez, un mejor socio para Washington.
Fuentes: Parlamento Europeo, Comisión Europea y CNBC.

