Los partidos de nuevo registro llegan a su primera elección con un reto decisivo: conservar el registro sin coaligarse y alcanzar al menos 3 por ciento de la votación.
Desde 1999, 17 organizaciones cumplieron las condiciones para competir en comicios federales. Solo tres superaron su segunda elección y únicamente Morena y Movimiento Ciudadano continúan vigentes.
Morena constituye el caso excepcional. Tras conservar su registro, ganó la Presidencia de la República en 2018, durante su segundo proceso electoral.
Movimiento Ciudadano obtuvo su registro en 1999 como Convergencia por la Democracia. Después cambió de nombre en dos ocasiones y actualmente gobierna dos entidades del país.
El Partido Nueva Alianza, en contraste, perdió el registro durante su quinta participación electoral. Las otras organizaciones de ese grupo desaparecieron tras periodos todavía más breves.
Una primera elección sin alianzas
La reforma electoral de 2014 elevó de 2 a 3 por ciento el porcentaje mínimo de votación requerido para mantener el registro nacional.
Además, los institutos políticos recién registrados deben competir por primera vez sin integrarse a coaliciones. Solo después de superar esa elección pueden buscar alianzas posteriores.
En ese escenario están PAZ y Somos. PAZ surgió después de que su denominación inicial, Construyendo Solidaridad y Paz, fue cuestionada por el uso de las siglas CSP, asociadas con la presidenta Claudia Sheinbaum Pardo.
La organización es encabezada por el diputado Hugo Eric Flores, quien previamente dirigió al Partido Encuentro Social y al Partido Encuentro Solidario. Ambos perdieron el registro en 2018 y 2021, respectivamente.
Somos también modificó su identidad pública. La agrupación fue señalada por el uso de elementos vinculados con el nombre de México y el color institucional del INE. Finalmente adoptó el nombre Somos, con letras rosas sobre fondo blanco y una silueta del país.
El financiamiento inicial previsto para ambas fuerzas suma 502 millones de pesos de recursos públicos. A cada una le corresponde la mitad.
Presupuesto público y procesos de liquidación
Entre 1999 y 2024, los 15 partidos que perdieron el registro recibieron en conjunto 2 mil 410 millones de pesos de financiamiento federal. El promedio fue de 160 millones por organización, sin incluir recursos estatales.
Cuando un partido desaparece, deja de existir como sujeto legal. Debido a que al menos 90 por ciento de sus ingresos proviene de recursos públicos, su patrimonio debe reintegrarse a la Federación.
El INE designa a un interventor externo para revisar pasivos, enajenar bienes y cubrir adeudos laborales o comerciales. Sin embargo, los litigios y las auditorías pueden extender el procedimiento hasta por diez años.
Uno de los antecedentes más graves fue el Partido de la Sociedad Nacionalista. Su exdirigente, Gustavo Riojas Santana, colocó a familiares en candidaturas y cargos internos, según los señalamientos sobre esa organización.
El caso incluyó estatutos que transferían inmuebles, vehículos, mobiliario y cuentas a dirigentes o asociaciones relacionadas con ellos tras una eventual disolución. También se documentó el desvío de más de 34 millones de pesos a empresas familiares.
La multa impuesta no pudo cobrarse porque el partido ya carecía de registro. El PSN recibió 209 millones de pesos de presupuesto federal, además de dietas parlamentarias y asignaciones locales.
El Partido Humanista también ilustra la complejidad de estas liquidaciones. Perdió el registro en 2015, después de recibir casi 121 millones de pesos, y su procedimiento enfrentó litigios, amparos y cuestionamientos sobre recursos pendientes de aclarar.
La consejera del INE, Carla Humphrey, ha advertido que “la creación de un nuevo partido no puede entenderse como un ‘borrón y cuenta nueva’”.
El desempeño de Morena y Movimiento Ciudadano contrasta con la desaparición de las demás organizaciones. La primera elección, el uso de recursos públicos y la devolución de bienes siguen siendo los puntos críticos del modelo.



