La deforestación en México sumó 1 millón 67 mil 987 hectáreas entre 2019 y 2024, según datos de la Comisión Nacional Forestal (Conafor). El promedio anual fue de 177 mil 997 hectáreas.
La dimensión anual de la pérdida equivale a una superficie mayor que la Ciudad de México junto con Ecatepec y Nezahualcóyotl, que en conjunto abarcan 160 mil 400 hectáreas.
En contraste, el gobierno federal reporta 128 mil hectáreas en proceso de restauración. Su objetivo para 2030 es añadir 77 mil 903 hectáreas, para llegar a 205 mil 903. Esa meta representa un promedio de 34 mil 317 hectáreas por año.
Los datos acumulados de la pérdida forestal
De 2001 a 2024, la superficie deforestada en el país alcanzó 4.89 millones de hectáreas. El promedio durante esos 24 años fue de 203 mil 551 hectáreas anuales.
Conafor define la deforestación como la pérdida permanente de vegetación por causas naturales o inducidas. En términos operativos, implica convertir suelo forestal a usos no forestales, como agricultura, ganadería, asentamientos humanos o infraestructura.
Un incendio forestal no significa por sí mismo deforestación. Una zona quemada puede recuperar cobertura vegetal; el criterio central es que exista una pérdida permanente o un cambio definitivo de uso de suelo.
En 2024 se registraron 108 mil 959 hectáreas deforestadas. Fue el cuarto registro más bajo del periodo 2001-2024, después de 2001, 2006 y 2017. La cifra significó una reducción de 40.7% frente a 2023.
Por sexenios, se contabilizaron 861 mil 711 hectáreas entre 2001 y 2006; 1 millón 453 mil 427 entre 2007 y 2012; 1 millón 302 mil 117 entre 2013 y 2018; y 1 millón 67 mil 987 entre 2019 y 2024.
Selvas y praderas concentran las transformaciones
Las selvas cálido-húmedas y cálido-secas fueron las regiones más afectadas entre 2001 y 2024. En 2024 concentraron 85 mil 216 hectáreas, equivalentes a 78.3% de la superficie deforestada ese año.
Las sierras templadas ocuparon el tercer lugar dentro de los registros nacionales del mismo periodo. Para Chihuahua, donde predominan ecosistemas de sierra y zonas áridas, la protección de la cobertura forestal resulta relevante para la conservación de suelo y agua.
La principal transición observada fue de tierras forestales a praderas. En 2024, ese cambio explicó 75.3% de la deforestación. La conversión a cultivos representó el 24.7% restante.
Campeche, Sinaloa, Jalisco y Michoacán concentran más zonas críticas de deforestación en proporción con su territorio. También se identifican áreas críticas en Baja California, Sonora, Aguascalientes, San Luis Potosí, Veracruz, Oaxaca, Yucatán, Chiapas y Quintana Roo.
Restaurar requiere cuidados posteriores
El Programa Nacional Forestal 2026-2030 plantea recuperar áreas estratégicas mediante preparación del terreno, especies adecuadas y mantenimiento. Las metas incluyen 69 mil 129 hectáreas áridas y semiáridas, 27 mil 4 de bosque tropical, 44 mil 878 de bosque templado y 5 mil 716 de humedales.
El 9 de agosto de 2026 se realizó una Jornada Nacional de Reforestación en 621 municipios o alcaldías de las 32 entidades. Se trabajó en 32 mil 184 hectáreas, con 6 millones 686 mil 390 plantas y la dispersión de semillas mediante drones y siembra directa.
Alejandra González, maestra en arboricultura y gestión de bosque urbano, señaló que la supervivencia de los árboles depende de cuidados durante al menos los primeros tres años. Estimó que, con atención adecuada, podría sobrevivir hasta 90% de las plantas.
El titular de Conafor, Sergio Humberto Graf Montero, ha descrito la deforestación como un fenómeno de múltiples causas. Entre ellas están el cambio de uso de suelo, los incentivos económicos, las dinámicas de mercado y las políticas de desarrollo.



