Las elecciones de Brasil dejaron una fuerte reacción en los mercados y críticas de Donald Trump, luego de que Luiz Inácio Lula da Silva derrotara a Flávio Bolsonaro en la segunda vuelta. Con el total de votos escrutado, Lula obtuvo 51.8 por ciento y una ventaja cercana a 4.4 millones de sufragios.
La Bolsa de São Paulo cayó 13.88 por ciento al cierre del lunes, tras llegar a perder 16.98 por ciento durante la jornada. El real se depreció 8.25 por ciento frente al dólar, que terminó cotizado en 5.40 unidades; en su punto más bajo, la moneda brasileña llegó a caer 12 por ciento.
El resultado sorprendió a operadores que favorecían a Bolsonaro por sus propuestas de austeridad fiscal y reducción del gasto. Lula, en cambio, ofreció aumentar la inversión en educación y salud. Analistas del mercado expresaron preocupación por la disciplina fiscal durante el nuevo mandato.
El Partido Liberal, que postuló a Bolsonaro, reconoció la victoria de Lula en una declaración firmada por su presidente nacional, Valdemar Costa Neto. El partido sostuvo que la ampliación de beneficios sociales antes de la votación constituyó “medidas fuertemente electoralistas” y afectó la equidad de la contienda.
Bolsonaro había rechazado inicialmente el resultado y pidió anularlo, en medio de cuestionamientos por la extensión de dos horas de la jornada electoral. El presidente del organismo electoral, Kassio Nunes Marques, afirmó que la medida no alteró el resultado y que buscó garantizar el derecho al voto, conforme a los parámetros del Supremo Tribunal Federal.
Tras salir de la residencia de su padre, Jair Bolsonaro, quien cumple prisión domiciliaria, Flávio dijo que la Policía Federal le notificó la orden del Supremo Tribunal Federal para entregar sus pasaportes. La medida se enmarca en una investigación relacionada con un presunto blanqueo de capitales. También afirmó que tiene prohibido salir del país, negó que pretendiera hacerlo y anunció que recurrirá a las vías legales.
El senador dijo que organizará a la oposición en el Congreso y llamó a formar una “fortaleza contra la barbarie”. Además, acusó al Partido de los Trabajadores de impulsar un “proyecto de destrucción del país” y vinculó la caída de los mercados con una supuesta falta de seguridad jurídica.
Desde Washington, Trump dijo que los comicios le parecieron “otras elecciones fraudulentas”, aunque aseguró que no apoyó a ninguno de los candidatos. “Las elecciones deben ser indiscutibles y a mí me pareció que se veía muy mal; tiene una pinta terrible”, declaró. También dijo que se lleva bien con Lula.
La reacción financiera se extendió a Argentina, principal socio económico de Brasil. El índice Merval cerró con una baja de 2.98 por ciento, después de caer hasta 6 por ciento. Roberto Geretto, analista de Adcap, señaló que el resultado era una mala noticia también para las acciones y los bonos soberanos argentinos.



