La audiencia de la WNBA ha sostenido un repunte durante cinco semanas consecutivas, en una temporada marcada por Caitlin Clark, Sophie Cunningham y un debate público que rebasa las canchas. El último juego entre Indiana Fever y Chicago Sky, transmitido por ABC, reunió a 2.56 millones de espectadores, de acuerdo con Nielsen.
La cifra forma parte de una racha que comenzó el 12 de julio. Desde entonces, al menos un encuentro de baloncesto femenino superó los 2.5 millones de televidentes cada semana. Cuatro de esos partidos involucraron a Indiana y otro fue el Juego de Estrellas del 25 de julio.
En el acumulado de la campaña regular, la audiencia creció 15% frente al año previo. Para una liga creada hace 27 años, los datos reflejan un cambio notable en su exposición nacional.
El efecto de Caitlin Clark
Antes de la llegada de Clark a Indiana Fever, los partidos de playoffs apenas superaban el millón de espectadores en televisión. Como comparación, el texto de referencia sitúa el promedio de un partido de la NBA en 10 millones.
Clark, originaria de Des Moines, Iowa, mide 1.83 metros y contribuyó a llenar arenas. En diciembre de 2024, la revista Time la eligió como Atleta del Año y la llevó a su portada.
El crecimiento comercial también se observa al contrastar los límites salariales. El tope para la nómina completa de un equipo de la WNBA era de 1.4 millones de dólares. LeBron James recibió 52.6 millones de dólares con Los Angeles Lakers.
Cunningham y el debate sobre atletas trans
La discusión tomó fuerza después de declaraciones de Sophie Cunningham, compañera de Clark en Indiana. Cunningham pidió “proteger” a las niñas en los vestuarios. El mensaje recibió elogios desde la Casa Blanca y generó respuestas a favor y en contra.
Clay Travis, fundador de OutKick, además de Enes Kanter Freedom y Royce White, aumentaron sus críticas hacia la liga. Cunningham precisó después que no había dicho odiar a las personas trans.
“Recibí muchas críticas negativas diciendo que odio a las personas trans”, declaró Cunningham. “Creo que estoy aquí para transmitir amor. Pero también creo que ese amor conlleva decir la verdad y ser honesta”.
La jugadora agregó que quiere proteger a las jóvenes “en los vestuarios o en el deporte” para que no compitan contra hombres biológicos. En redes sociales fue llamada “MAGA Barbie”.
Actualmente no hay jugadoras trans activas en la WNBA. El convenio colectivo firmado este año establece que solo pueden competir mujeres, según la información disponible.
Clark evita fijar una postura
Clark se mantuvo al margen de la controversia. Tras la derrota de Indiana frente a Minnesota Lynx, el 3 de agosto, fue cuestionada sobre la posición de Cunningham.
La base respondió que el tema estaba “por encima de su nivel salarial”. También dijo que no era un asunto tratado en el vestuario y que su prioridad era ganar partidos. Ante una segunda pregunta, terminó la respuesta.
Megyn Kelly la acusó de cobardía por no respaldar a su compañera. Otros sectores interpretaron su cautela como una reacción prudente de la figura con mayor exposición comercial de la competencia.
El debate llegó a las tribunas durante la pausa del Juego de Estrellas y en encuentros posteriores. Hubo concentraciones de respaldo a Cunningham y protestas de grupos que defienden la inclusión de deportistas trans.
Barack Obama aconsejó a Clark no perder la alegría que distingue su juego. Por su parte, la WNBA condenó “enérgicamente” los intentos de mala fe de usar el tema para menospreciar o marginar a otras personas.



