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En su discurso en la Universidad de la Libertad, la española Cayetana Álvarez de Toledo, diputada del Partido Popular español, señaló que ella venía a defender la soberanía de los mexicanos y lanzó un emplazamiento a los empresarios y ciudadanos libres a evitar la erosión democrática y la destrucción del estado de derecho, ademas de la necesidad de defender a la prensa libre y que eviten perder al país.
“No confundan prudencia con pasividad y alcen la voz cuando toque alzarla, que es ahora”, señala la española, quien dijo: “…la soberanía no puede ser un biombo para tapar desaparecidos, para tapar los datos económicos, para convertir cualquier critica en injerencia, una nación adulta no teme a las críticas, pues solo los gobiernos inseguros confunden la discrepancia con ataques a la patria…”.
Cayetana remató esa frase, afirmando, “México no se defiende negando sus problemas, si no, encarándolos”.
La diputada fue durísima, al lanzar criticas al gobierno populista de Claudia Sheinbaum y señaló, que mientras la actual administración “discute el pasado con España, el crimen captura el presente, mientras se exige perdón por la conquista, miles de mexicanos exigen encontrar a sus hijos; mientras invocan soberanía frente al extranjero, demasiados ciudadanos la pierden frente a poderes internos”.
Y aseguro que la gran pregunta que nos debemos de hacer en México, “no es si serán soberanos frente a España, pues esa batalla termino hace dos siglos, la gran pregunta es si los mexicanos eran soberanos frente al miedo, frente al abuso y frente a la dependencia, ahí es donde se juega al futuro”.
Al inicio de su discurso en un evento organizado por Grupo Salinas de empresario Ricardo Salinas Pliego, sentencio: “Vengo a defender la soberanía de los mexicanos frente a sus verdaderos enemigos, que no son exactamente los que señala el Gobierno de México, que no están en capitales extranjeras, sino dentro del país, y que avanzan implacables”
Tras sostener que México “nunca fue colonia sino virreinato complejo, mestizo y deslumbrante”, Álvarez de Toledo denunció la hipocresía de quienes “defienden para México lo que jamás defenderían para sí mismos. Una revolución comunista, un régimen de partido único, una dictadura perfecta”. “¿Qué quiero yo para España? Libertad, seguridad física y jurídica. Separación de poderes, pluralismo político, democracia plena. ¿Qué quiero para México? Exactamente lo mismo”, dijo.
Fue rotunda al afirmar que “…quien amenaza la soberanía mexicana no es Estados Unidos, no es España y, desde luego, no es la historia. Lo que amenaza la soberanía de los mexicanos es el crimen organizado, el populismo autoritario y la mentalidad de dependencia”, señaló Álvarez de Toledo, quien en su discurso examinó los efectos de cada uno de ellos en la sociedad mexicana.
Sobre el narco, recordó los “zapatos vacíos” que se acumulan en lugares como el ‘rancho del horror’ en Jalisco, evidencia de que México es “un país donde semejante barbarie es posible, donde los cadáveres se amontonan, donde la fosa deja de ser noticia porque la frecuencia la ha vuelto paisaje”.
Frente a los crímenes, denunció que “el Estado no llega”. “Los cárteles reclutan alrededor de 350 personas por semana. No porque sean irresistibles, sino porque compiten contra un Estado ausente y a veces contra algo peor, un Estado cómplice”, denunció, recordando cifras como los 37 candidatos políticos asesinados en una democracia.
“Por eso resulta tan obsceno reducir la soberanía a una coartada verbal contra el extranjero. Se exigen perdones históricos por agravios de hace 500 años, mientras miles y miles de mexicanos esperan justicia por crímenes cometidos hace cinco días, cinco meses, cinco años. Se invoca a Cuauhtémoc mientras las madres de Ayotzinapa llevan más de diez años sin una verdad oficial creíble. Se piden disculpas por la conquista, mientras en Jalisco siguen apareciendo fosas, tantas, tantas seguidas, que ya no son noticia. El perdón no es colectivo ni retroactivo, así que menos teatro histórico y más responsabilidad contemporánea”, exigió
De igual forma en un discurso contundente, sostuvo, “…Defender la soberanía es impedir que el narco se apodere de tu territorio, de tus instituciones, de tu Estado. Defender la soberanía es combatir al crimen organizado, no pactar con él, ni mucho menos plegarse ante él”, lo que se escuchó como una acusación directa a la forma de actuar del actual gobierno de Claudia Sheinbaum y lo que ocurrió en nuestro país durante el sexenio de Andrés Manuel López Obradro.
Sostuvo que cuando Claudia Sheinbaum invoca la soberanía, “debería empezar por garantizársela a quienes han perdido la soberanía más elemental” y enumeró el poder transitar or el país, poder generar riqueza sin tener que pagar derecho de piso y sin perder la libertad.
“La presidenta Sheinbaum va a insistir en exigir a España que pida perdón, pero antes debería ella pedir perdón a las madres buscadoras”, dijo.
Sobre la degradación de la democracia mexicana, Álvarez de Toledo alertó sobre un populismo autoritario que “desmantela las instituciones que podrían frenarlo, elimina los contrapesos que podrían controlarlo, destruye los árbitros que podrían juzgarlo”. “Esta es hoy la mayor amenaza a la soberanía de los mexicanos. No viene de fuera. No la ejerce ningún gobierno extranjero con marinas o servicios secretos. La imponen quienes dicen gobernar en nombre del pueblo, pero lo hacen en beneficio propio o de poderes fácticos que nadie controla”, avisó.
Al hablar de este peligro, citando la reforma judicial, señaló que “en España quieren hacer lo mismo”. Sin golpe de Estado, sin tanques en la calle, la democracia mexicana se ha ido vaciando. Queda el nombre, queda la fachada, desaparece la sustancia”.
Por último, alertó de que la “mentalidad de dependencia” que quieren extender es la amenaza, a su juicio, “más silenciosa” y peligrosa. “El populista se disfraza de hada madrina, pero en realidad es un padrino al estilo Vito Corleone. Te da algo hoy para que le debas todo mañana”, dijo Álvarez de Toledo, señalando que “un ciudadano deja de ser plenamente dueño de su destino cuando su horizonte vital depende de la voluntad del poder”.
La diputada concluyó apelando a los mexicanos y señalando que ella viene de un país que “conoce también el deterioro institucional, el uso sectario de la historia, la captura del lenguaje, la colonización del Estado, la tentación populista. No somos enemigos hereditarios, somos parte de una conversación larga, difícil, mestiza, conflictiva y creadora. Reducirla al agravio es empobrecerla y también es una forma de distracción. Mientras se discute el pasado con España, el crimen captura el presente. Mientras se exige perdón por la conquista, miles de mexicanos exigen encontrar a sus hijos”, apuntó Álvarez de Toledo hablando de la soberanía no como un eslogan, sino “como vida digna, como ley, como seguridad, como independencia personal, como capacidad de decir no”. “No hay forma más alta de patriotismo que combatir la degradación de la propia patria”, apuntó apelando a la “energía moral” del país.
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