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Pero la juventud también está en prisión por haber incurrido en algún delito. De las 254,109 personas que estaban privadas de su libertad hasta septiembre de este año, el 26% (66,276) corresponde a jóvenes de 18 a 29 años.
Para alejar a la juventud de la violencia, ya sea como víctimas o victimarios, el gobierno de la presidenta Claudia Sheinbaum apuesta no solo por becas para mantenerlos en las escuelas, sino que va por dos programas más: “Jóvenes unen al barrio” y “Centros Comunitarios de Alto Rendimiento, México Imparable”.
José Andrés Sumano, profesor de El Colegio de la Frontera Norte y coautor del documento “Impacto del programa Jóvenes Construyendo el Futuro en los homicidios dolosos en México”, considera positivo que el gobierno federal ponga en la mira a la juventud, la cual estuvo prácticamente olvidada durante el sexenio de Andrés Manuel López Obrador.
“Siempre es bueno atender a los jóvenes, particularmente en un país donde están completamente olvidados. Venimos de una administración de López Obrador que se concentró demasiado en los adultos mayores y esto tiene una razón, es porque en tema de votos, es más racional dirigir los programas a los adultos mayores, ya que presentan una mayor tasa de conversión a voto efectivo”, asegura.
Entre falta de oportunidades y aspiraciones
En México hay más de 30 millones de jóvenes, para quienes ser joven no es sencillo. Falta de oportunidades laborales, bajos ingresos y la inseguridad están entre las principales preocupaciones de la juventud, de acuerdo con el estudio La voz de los jóvenes en el contexto electoral, realizado por el Centro de Opinión Pública (COP) de la Universidad del Valle de México (UVM) en alianza con Expansión Política.
La falta de oportunidades y aspiraciones hacen vulnerables a la juventud, lo que en múltiples ocasiones es aprovechado por el crimen organizado para reclutarlos.
José Andrés Sumano sostiene que no solo es el factor pobreza y falta de oportunidades lo que lleva a un joven a delinquir, también es un asunto relacionado al aspiracionismo.
“Es importante entender las motivaciones que están detrás de las acciones de los jóvenes, en particular de los que se meten al crimen organizado por pobreza, carencia o falta de oportunidades, pero no todo es pobreza y de carencia, la gran mayoría tiene que ver con un tema aspiracional, con un tema cultural”, explica el investigador.
El estudio “Adolescentes sicarios en internamiento. Reflexiones para su detección y tratamiento”, de Antonio de Jesús Barragán Bórquez, sostiene que la misma autoridad ha reconocido que la “violencia criminal organizada en nuestro país es protagonizada por la juventud, como víctimas o victimarios”.
“La población adolescente en reclusión que reconoce su pertenencia al crimen organizado no rebasa el 15% del total de internamientos en México, sin embargo, estos casos, los de adolescentes que trabajan para organizaciones criminales y del narcotráfico desempeñándose ya sea como vigilantes, en la venta, producción y/o distribución de drogas o el sicariato, son los casos más graves de la delincuencia juvenil actual”, refiere.
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