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Recordó, en este sentido, que la Revolución mexicana surgió en resistencia al régimen de Porfirio Díaz (1876-1911), que sostuvo un “autoritarismo basado en la represión, el miedo y la sumisión forzada del pueblo”, mientras entregaba recursos naturales a empresas extranjeras y mantenía a comunidades indígenas en condiciones de despojo y explotación.
La mandataria trazó un recorrido histórico desde el surgimiento del antirreeleccionismo encabezado por Francisco I. Madero, el estallido del movimiento armado el 20 de noviembre de 1910, hasta el golpe de Estado de 1913 y el asesinato del presidente Madero (1911-1913) y el vicepresidente José María Pino Suárez, en el que señaló la intervención del embajador estadounidense del momento, Henry Lane Wilson.
“Esa injerencia extranjera, sumada a la traición interna, culminó en el asesinato de Madero y Pino Suárez, un crimen que abrió uno de los capítulos más dolorosos y violentos de la historia de México”, sostuvo.
Sheinbaum afirma que en el México actual ‘ya nadie silenciado’
También recordó la resistencia posterior encabezada por Venustiano Carranza, y los ejércitos de Emiliano Zapata, en el sur, y Francisco Villa, en el norte; y el proceso que culminó en la Constitución de 1917, a la que definió como “la más avanzada del mundo en justicia social”, por reconocer derechos laborales, agrarios, educativos y la soberanía sobre los recursos naturales.
Sheinbaum vinculó ese legado con la llamada Cuarta Transformación, iniciada en 2018, que, dijo, es una transformación pacífica que “reivindica la justicia, la libertad, la democracia y la prosperidad compartida” y que se mantiene fuerte “porque la respalda la mayoría del pueblo”.
En este contexto, criticó lo que calificó como intentos de restaurar privilegios para unos cuantos, así como discursos que “que normalizan la violencia como camino, que glorifican la imposición”.
Sheinbaum destacó que, a diferencia del pasado, en el México actual “ya nadie silenciado, ya nadie es perseguido por pensar distinto y eso es una conquista del pueblo de México”.
Afirmó, asimismo, también que actualmente se gobierna con austeridad, ética y honestidad: “La autoridad moral no se compra ni con todo el dinero del mundo. Se construye a lo largo de la vida con coherencia y convicciones”, afirmó.
La presidenta cerró su discurso con un reconocimiento a las Fuerzas Armadas, surgidas de la Revolución, y llamó a mantener “la lealtad al pueblo y el amor a la patria”.
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