El 23 de septiembre de 1965, un grupo de guerrilleros encabezados por Arturo Gámiz y Pablo Gómez asaltó el cuartel militar de Ciudad Madera, Chihuahua, en un intento por iniciar un levantamiento campesino. Este evento marcó un punto culminante en un movimiento agrario que se gestó desde 1958, impulsado por la lucha por la tierra y la justicia social en el estado.
En ese entonces, Chihuahua era escenario de una profunda desigualdad: 300 latifundistas poseían más de 8 millones de hectáreas, mientras que 50 mil campesinos carecían de tierra propia. Las tomas de tierras organizadas por la UGOCM (Unión General Obrero Campesina y Popular) fueron respondidas con represión por parte del gobierno estatal y federal.
La respuesta armada del Grupo Guerrillero Arturo Gámiz, aunque derrotada militarmente, dejó un legado político y simbólico. Su sacrificio inspiró otros movimientos guerrilleros en México y contribuyó a la formación de la Liga Comunista 23 de Septiembre.
A pesar de la represión, el movimiento logró avances significativos: entre 1967 y 1971, se expropiaron alrededor de 2 millones de hectáreas de latifundios en Chihuahua, aunque la distribución de estas tierras favoreció a campesinos corporativizados de la CNC, excluyendo a organizaciones como la UGOCM.
Este movimiento agrario no solo fue una lucha por la tierra, sino también un antecedente de las luchas sociales y políticas de la izquierda mexicana en las décadas siguientes. Hoy, 60 años después, la memoria de estos eventos sigue viva en la historia del país.


