La presa El Granero, también conocida como presa Luis L. León, ubicada en el municipio de Aldama, Chihuahua, enfrenta una severa crisis hídrica que pone en riesgo las actividades económicas de pescadores y ganaderos locales. La sequía prolongada ha reducido drásticamente los niveles de agua del embalse, situación que se agrava por la liberación de agua destinada a cumplir con el Tratado de Aguas de 1944 entre México y Estados Unidos.
Esta combinación de factores ha dejado a muchas familias sin sustento, ya que la pesca y la ganadería son pilares fundamentales de la economía regional. La falta de agua no solo afecta la producción agropecuaria, sino que también amenaza con desencadenar una crisis social y económica en la región.
El diputado federal Antonio “Tony” Meléndez ha expresado su preocupación por la decisión del gobierno federal de abrir la presa en medio de esta situación crítica, señalando la falta de transparencia en las medidas adoptadas.
La Comisión Nacional del Agua (Conagua) ha intentado explicar a los agricultores la dinámica de extracción de la presa para cumplir con el tratado internacional, pero las condiciones extremas que enfrenta Chihuahua dificultan el diálogo y la implementación de soluciones efectivas.
La situación en la presa El Granero refleja la urgencia de establecer estrategias sostenibles de gestión del agua que consideren tanto los compromisos internacionales como las necesidades locales, para evitar un colapso económico y social en la región.



