La sequía que afecta a gran parte del estado de Chihuahua ha generado un alza pronunciada en los costos de los forrajes, lo que ha obligado a cerrar varios establos lecheros, especialmente los de menor escala.
De los 849 establos registrados en la entidad, varios han dejado de operar recientemente porque su producción ya no es rentable ante la falta de alimento económico para el ganado.
Para hacer frente a esta crisis, algunos productores buscan apoyos gubernamentales o financiamientos que les permitan adquirir forrajes importados o accesibles, mientras que otros recurren a métodos innovadores para reducir sus costos.


