La renuncia de Dalila Villalobos y Vicencio Chávez al PRI generó críticas de la dirigencia estatal, que cuestionó su salida del partido mientras ambos forman parte del Ayuntamiento de Hidalgo del Parral.
En un posicionamiento, el PRI Chihuahua sostuvo que durante años los dos funcionarios recibieron respaldo político e institucional. También afirmó que la dirigencia estatal apoyó a Villalobos cuando era regidora, incluso durante periodos de violencia.
“La dirigencia estatal en los momentos de violencia siempre respaldó a la síndica cuando era regidora”, señaló el partido, que añadió que “nunca se le regateó nada”.
La dirigencia calificó la decisión como incongruente y desleal. A su juicio, las aspiraciones personales habrían prevalecido sobre los principios y compromisos asociados a la representación pública.
“La lealtad, la congruencia y el compromiso con la ciudadanía son valores fundamentales de la actividad política”, expresó el PRI. Añadió que una trayectoria construida con el apoyo de un partido no debería desconocer la confianza recibida.
El partido también cuestionó que Villalobos y Chávez dejaran sus filas después de recibir oportunidades de participación y representación. Consideró que su salida puede proyectar un ejemplo negativo para nuevas generaciones de políticos.
En el comunicado, el PRI mencionó acercamientos y compromisos que ambos funcionarios habrían tenido con otras fuerzas políticas. No precisó cuáles eran esas fuerzas ni detalló acuerdos.
“La política debe ejercerse con principios, convicciones y causas, no como un instrumento para satisfacer ambiciones personales”, sostuvo la dirigencia estatal.
El partido concluyó que ninguna aspiración individual está por encima de la institución y su militancia. Afirmó que continuará trabajando con quienes compartan sus ideales y el compromiso de servir a Chihuahua.



