A pesar de las lluvias registradas en los últimos meses, las principales presas de Chihuahua continúan con niveles de almacenamiento por debajo del 40%. Según el director de la Junta Central de Agua y Saneamiento (JCAS), Mario Mata, las presas apenas alcanzan entre el 35% y 40% de su capacidad total. Este déficit se debe a una prolongada sequía meteorológica que ha afectado al estado durante los últimos seis años, con excepción de 2022, cuando se registraron precipitaciones atípicas gracias al Monzón Mexicano.
Entre las presas más afectadas se encuentran La Boquilla y Las Vírgenes. La Boquilla, ubicada en el municipio de San Francisco de Conchos, es la más grande del estado y ha mostrado un ligero aumento en su nivel de almacenamiento, alcanzando aproximadamente el 29.98% de su capacidad. Por su parte, Las Vírgenes, en el municipio de Rosales, ha registrado un incremento de 6 centímetros en su nivel, situándose en el 58.92% de su capacidad total.
Estos niveles de almacenamiento son insuficientes para garantizar el abastecimiento de agua potable y riego agrícola en la región. La JCAS ha señalado que, aunque las lluvias recientes han proporcionado alivio temporal, es necesario un periodo prolongado de precipitaciones para lograr una recuperación significativa de los cuerpos de agua.
La situación actual pone en evidencia la vulnerabilidad de Chihuahua frente a fenómenos climáticos extremos y la necesidad urgente de implementar estrategias de gestión sostenible del agua que permitan mitigar los efectos de la sequía y asegurar el abastecimiento para las generaciones futuras.


