El panteón de Janitzio, en Pátzcuaro, Michoacán, estará cerrado al turismo general el 1 y 2 de noviembre. La medida, vigente este año, permitirá que las familias de la isla celebren sus rituales mientras continúan las obras de rehabilitación.
Los trabajos de albañilería comenzaron después del desgajamiento de terreno ocurrido junto al cementerio en agosto. Para los visitantes nacionales y extranjeros se habilitará un andador panorámico de circulación continua, desde donde podrán observar la velación y el lago de Pátzcuaro.
Actividades para visitantes
La restricción no impedirá que el público participe en otras actividades programadas en la isla. Entre ellas están un altar monumental en los andadores, una demostración de pesca con redes mariposa, una ofrenda comunitaria en la cancha de basquetbol y un festival artístico en la explanada del Monumento a José María Morelos.
La Secretaría de Turismo de Michoacán anunció 700 actividades culturales y artísticas en siete regiones turísticas, del 23 de octubre al 2 de noviembre. El programa incluye la Feria de la Catrina en Capula, el recorrido en canoas “El camino de las ánimas” en Urandén y las ofrendas familiares en Santa Fe de la Laguna.
También está previsto para el 1 de noviembre el desfile de catrinas en el centro histórico de Morelia. El acceso general al panteón de Janitzio se restablecerá para las festividades de 2027, una vez concluidas las obras de restauración.
Una tradición con cambios a lo largo del tiempo
La celebración del Día de Muertos en Janitzio forma parte del reconocimiento de la Unesco al Día de Muertos como Patrimonio Cultural Inmaterial de la Humanidad desde 2008. Investigaciones de la Universidad Nacional Autónoma de México describen cambios en la forma pública de vivir esta tradición.
Antes de la década de 1930, la velación se realizaba como una práctica comunitaria e íntima, y el cementerio permanecía cerrado a personas externas y reservado a las mujeres. La promoción turística durante el gobierno de Lázaro Cárdenas y películas como Maclovia (1948) contribuyeron después a atraer visitantes y a popularizar la velación nocturna.
La UNAM señala que, pese a esos cambios, la tradición mantiene su sentido central: la creencia de que las personas fallecidas regresan en espíritu para acompañar a sus familiares.




