Las exportaciones iraquíes por Ormuz fueron tema de una reunión en Bagdad entre Haibat al Halbousi, jefe del Parlamento iraquí, y Mohamad Baqer Qalibaf, presidente del Parlamento de Irán.
El encuentro se realizó el miércoles 19 de agosto. Al Halbousi pidió que Irak reciba un “estatus especial” para exportar petróleo a través del estrecho, según un comunicado de la oficina parlamentaria iraquí.
El legislador señaló que la medida buscaría proteger los intereses económicos del país. También afirmó que Irak figura entre las naciones más afectadas por los acontecimientos recientes en la región.
La información difundida por el Parlamento no precisa qué condiciones plantea Bagdad. Tampoco indica si Teherán aceptó analizar la solicitud.
Qalibaf propuso activar los comités de amistad entre ambos congresos. Además, habló de reforzar la cooperación, la coordinación parlamentaria y el seguimiento de los acuerdos ya firmados por los dos países.
Mientras sostiene estas conversaciones, el gobierno iraquí aprobó mecanismos para vender su crudo mediante empresas internacionales y locales especializadas, así como por distintos canales de exportación.
Los contratos de ese esquema tendrán una vigencia de tres meses desde el 1 de septiembre. La medida forma parte de los intentos de Irak por reducir su dependencia de las rutas marítimas del golfo Pérsico.
La mayor parte del petróleo iraquí sale por terminales ubicadas en el sur del Golfo. Esa concentración deja sus envíos expuestos a las interrupciones del tránsito en Ormuz, registradas desde el inicio de la guerra en Irán lanzada por Estados Unidos e Israel.
Irak es el segundo mayor productor de la Organización de Países Productores de Petróleo. Sus ingresos públicos dependen en gran medida de las ventas de crudo.
El país también mantiene una deuda con Irán de entre 10 mil y 11 mil millones de dólares por importaciones de gas natural y electricidad. Las sanciones estadounidenses impiden el pago directo, por lo que esos recursos permanecen retenidos en cuentas iraquíes.


