El cobalto-60 en Samalayuca permanece ligado al accidente radiactivo ocurrido en Ciudad Juárez en 1983, cuando una fuente de radioterapia terminó en un yonke y fue fundida con metal de desecho.
El material contaminado fue trasladado años después al paraje de La Piedrera, colindante con el ejido El Vergel, en la zona desértica de Samalayuca. Ahí se construyó un confinamiento para recibir tierra, chatarra, varilla, contenedores y otros residuos recuperados durante las labores de descontaminación.
Una fuente de radioterapia llegó a un yonke
La fuente de cobalto-60 había sido adquirida por un hospital privado de Ciudad Juárez. Según los antecedentes del caso, el equipo permaneció guardado hasta que Vicente Sotelo lo retiró de una bodega y lo vendió como chatarra en 1983.
En Yonke Fénix, la cápsula fue desarmada y fundida junto con fierro viejo. De ese proceso salieron productos metálicos, entre ellos varilla de construcción que circuló en México y mesas industriales enviadas a restaurantes de Estados Unidos.
La recuperación del material implicó trabajos en distintos puntos de Chihuahua. Expedientes de la Comisión Nacional de Seguridad Nuclear y Salvaguardias documentaron la localización de residuos en Ciudad Juárez, Chihuahua capital, el río Sacramento y el arroyo El Jorudo.
La Piedrera fue elegida para el confinamiento
Antes de tomar la decisión, autoridades evaluaron varios lugares. El 19 de septiembre de 1984, el Gobierno de Chihuahua propuso terrenos cerca de Guadalupe, Villa Ahumada y los médanos de Samalayuca.
También fueron considerados Villa Luz y Mal Querido. Un análisis geológico señaló que Villa Luz requería impermeabilización por ubicarse sobre roca fracturada, mientras que en Mal Querido el nivel freático estaba a unos 20 metros de profundidad.
La determinación quedó asentada el 26 de noviembre de 1984. Una minuta de dependencias federales y estatales estableció que el confinamiento se realizaría en La Piedrera, junto al ejido El Vergel, con obras a cargo de Arlic, S.A. de C.V.
La Comisión Nacional de Seguridad Nuclear indicó que las fosas debían contar con concreto armado, drenaje para lluvias y una cubierta final de tierra inerte. Un informe fechado el 11 de abril de 1985 reportó seis fosas de concreto, de 40 metros de largo, 15 de ancho y cinco de profundidad.
Residuos y trabajo en el desierto
Para abril de 1985, el sitio concentraba 5 mil 200 metros cúbicos de tierra, 4 mil 400 toneladas de productos metálicos, 800 barriles y una camioneta contaminada. El informe señaló entonces que la construcción presentaba un avance de 50 por ciento.
Raúl Castro Aguirre, habitante de El Vergel, relató que participó en los trabajos de confinamiento. Dijo que varios trabajadores fueron contratados como eventuales y que no recibieron explicaciones suficientes sobre los riesgos asociados con la radiación.
Castro Aguirre recordó que personal técnico revisaba a los trabajadores con aparatos de medición y retiraba a quienes registraban niveles elevados. También señaló que los residuos eran cubiertos con cemento y tierra, antes de sembrar vegetación nativa sobre el área.
De acuerdo con documentos consultados para la investigación original, el confinamiento recibió 36 mil toneladas métricas de desechos. La relación incluye 2 mil 930 toneladas de varilla contaminada, mil 738 toneladas de material en proceso, 200 toneladas de bases metálicas, mil 950 toneladas de chatarra y 29 mil 181 toneladas de tierra, escoria y plasta.
Además, fueron recuperados 860 tambos con gránulos de cobalto-60. Parte de los residuos con menor nivel de radiación fue colocada bajo las cubiertas de concreto de las fosas.
El cierre de las fosas en 1985
Las tareas continuaron incluso después de la apertura del confinamiento. El 17 de agosto de 1985, un inspector reportó cerca de ocho toneladas de tierra contaminada abandonada en el kilómetro 36 de la carretera Villa Ahumada-Moctezuma.
El 26 de agosto de ese año, el gobernador Óscar Ornelas comunicó a la Comisión Nacional de Seguridad Nuclear que Chihuahua había quedado “libre de contaminación por Co-60”.
Finalmente, el 7 de septiembre de 1985, la autoridad sanitaria estatal notificó el cierre total de las fosas de La Piedrera. También precisó que Chihuahua ya no recibiría material contaminado procedente de otras entidades.
La historia del cobalto-60 en Samalayuca sigue vinculada a las dunas, al ejido El Vergel y a uno de los episodios de contaminación radiactiva más graves documentados en México. Información de Milenio.



