El profesor Héctor Luévano recordó el crecimiento de la escuela donde trabajó en Punta Oriente, en la ciudad de Chihuahua, al describir las acciones que, según dijo, ayudaron a recuperar la confianza de las familias en la zona.
En un encuentro realizado en Guerrero, Luévano contó que durante su etapa al frente del plantel 20 la comunidad enfrentaba problemas de inseguridad, drogadicción y abandono de espacios públicos. La situación llevaba a algunas madres a buscar escuelas fuera de su colonia.
El maestro señaló que pidió apoyo a Marco Bonilla, quien entonces dirigía Desarrollo Humano y Educación del Municipio de Chihuahua. De acuerdo con su relato, la atención incluyó labores de limpieza, recuperación de espacios y el retiro de lugares asociados con actividades relacionadas con las drogas.
Luévano afirmó que el plantel pasó de tener 180 estudiantes a 700 y opera con doble turno. También estimó que unas 500 familias volvieron a confiar en la escuela de su comunidad.
“Hoy Punta Oriente en Chihuahua es un plantel de 700 estudiantes, con doble turno. Punta Oriente ha cambiado, se ha convertido en un lugar seguro”, expresó.
El docente reconoció la disposición de Bonilla para escuchar a los habitantes y mencionó el trabajo que realiza junto con su esposa, Karina Olivas, en favor de las familias. “Yo estoy seguro de que Marco realmente sabe cómo cuidar a la familia y abrirle espacios a la familia”, dijo.
Al referirse a Guerrero, Luévano planteó que programas semejantes podrían atender necesidades de sus comunidades. Consideró que recuperar espacios públicos, fortalecer la educación y ofrecer mayor tranquilidad puede contribuir a mejorar las condiciones de vida.



