El enamoramiento es la etapa en la que ves a alguien atractivo y todo en esa persona te parece extraordinario. Laura Romans Demaria, psiquiatra adscrita a los Servicios de Atención Psiquiátrica de la Secretaría de Salud lo define como “un estado emocional que se caracteriza por un conjunto de sensaciones positivas que se experimentan tanto a nivel mental como físico”.
Desde un punto de vista neurológico, hasta 12 áreas del cerebro están implicadas en el enamoramiento. La adrenalina, dopamina, serotonina, oxitocina y vasopresina juegan roles fundamentales en este proceso. La euforia, la pérdida del apetito, el insomnio y la dilatación de las pupilas caracterizan este periodo. Sin embargo, esta etapa no es permanente.

¿Cuánto dura el enamoramiento?
El proceso del enamoramiento varía en hombres y mujeres, de acuerdo con información del Investigador del Centro Universitario de Investigaciones Biomédicas (CUIB) de la Universidad de Colima, Sergio Adrián Montero Cruz.
Las mujeres puede durar de seis meses a tres años. Sin embargo, en los hombres dura tan solo seis meses.
“Quizá por eso a las mujeres les resulta más complicado terminar con una relación”, explicó el investigador.
Pero aquí no termina todo; si la pareja decide continuar, el enamoramiento pude regresar, pues “es cíclico”, según David Bueno, genetista, experto en neurociencia y estudioso de los procesos químicos.
Aunado a ello, el enamoramiento termina, comienza el verdadero amor.

¿Cuál es la diferencia entre amor y enamoramiento?
El enamoramiento se traduce en emoción y constante ansiedad; las llamadas “mariposas en el estómago”, al pensar en esa persona. Por su parte, el amor, genera tranquilidad y un genuino interés por el bienestar del otro.
¿El amor se puede comparar con el uso de drogas?
Jim Pfaus, un investigador de la Universidad de Montreal, comparó el amor con una droga, señalando que algunas áreas del cerebro se activan tanto en el deseo sexual como en el amor romántico. Esta comparación se basa en la idea de que el amor, al igual que una adicción a las drogas, forma un hábito alimentado por el deseo sexual y reforzado por la recompensa.
Investigadores del Centro de Neuroética de la Universidad de Oxford llegaron a conclusiones similares, estableciendo que tanto el amor como las drogas causan una inundación de dopamina en el cerebro, creando un ciclo de euforia, deseo, dependencia y abstinencia.



