La operación Falcon Peak puso a prueba nuevas tecnologías para detectar y neutralizar drones en la frontera entre Estados Unidos y México. El Comando Norte reportó 378 detecciones en esa zona durante los 30 días previos a las declaraciones de un mando militar.
El mayor general Curtis Taylor, comandante de la Fuerza de Tarea Conjunta para la frontera, detalló que en ese periodo se registraron 75 retrocesos de drones, 15 derribos y la captura de una aeronave no tripulada que cruzó la frontera.
Un retroceso ocurre cuando un sistema antidrones interrumpe el vínculo entre el aparato y su operador, lo que hace que el dispositivo regrese automáticamente. Taylor dio las cifras durante una reunión con fabricantes de tecnologías que serán evaluadas en la frontera.
Pruebas en terreno desértico
La portavoz del Comando Norte, Becky Farmer, describió Falcon Peak como una operación a gran escala para demostrar, mejorar e integrar capacidades contra drones pequeños considerados hostiles. Las pruebas incluyen equipos destinados a responder a amenazas en el entorno fronterizo.
Farmer señaló que detectar estos aparatos a simple vista es difícil y que, cuando alguien los alcanza a ver, quizá ya sea tarde para actuar. Tras las evaluaciones, el Pentágono decidirá con qué empresas firmará contratos.
Según fuentes del Comando Norte citadas en la información, esta sería la primera ocasión en que el Departamento de Defensa estadounidense busca aplicar con fines defensivos tecnología de drones usada antes en operaciones en el extranjero.
Reuters informó que los planificadores militares toman en cuenta la experiencia de la guerra en Ucrania, donde el uso de drones ha acelerado la innovación en sistemas ofensivos y defensivos. Falcon Peak contempla combinar drones interceptores con aeronaves no tripuladas de ataque y equipos operados desde tierra.


