En Latinoamérica, apenas 21% de los adultos conocer conceptos financieros básicos, según la OCDE. ¿Tú cuántos conoces o hubieras querido aprender en la escuela?
En Latinoamérica apenas 21% de los adultos conocen o saben acerca de conceptos financieros básicos, según la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico (OCDE). Esto conlleva a que muchas personas gestionen sus finanzas personales de manera deficiente, a menudo basándose en conocimientos empíricos transmitidos por generaciones sin un fundamento adecuado.
Esta situación resulta en que, incluso, estudiantes universitarios desconozcan lo básico en temas como ahorro, inversión, tasas de interés, inflación, tipo de cambio, etcétera; esto provoca que, al aplicar estos conocimientos en sus trabajos o emprendimientos, no saben cómo actuar o toman decisiones poco viables que afectan negativamente a las empresas.
Por esta razón es crucial que desde la infancia se implementen programas educativos que familiaricen a los niños con estos conceptos de manera práctica y lúdica, para que no teman o se aburran con estos temas y, en el futuro, sean capaces de contribuir significativamente al desarrollo económico de su país.
Pero, ¿cuáles son las lecciones que deberíamos haber aprendido en la escuela? A continuación, algunas de ellas:
Comprender la diferencia entre deseo y necesidad: esta lección es fundamental para evitar compras compulsivas o endeudamientos innecesarios.
Conceptos de ahorro e inversión: conocer estos conceptos desde pequeños ayudaría a identificar las diferentes opciones para incrementar el dinero y a saber cómo y cuánto ahorrar para imprevistos.
Elaborar un presupuesto: en la realidad, todos hacemos presupuestos (para un viaje, una fiesta), pero en la escuela nos deberían enseñar a prepararlos de forma ordenada y comprensible.
Los intereses: saber sobre intereses normales, moratorios, valor presente y futuro, evitaría endeudamientos excesivos o inversiones no adecuadas.
Tarjetas de crédito: tener una tarjeta de crédito puede dar beneficios, pero también algunos dolores de cabeza si no se sabe usar. Es vital conocer los riesgos del no pago puntual, del pago sólo del mínimo y conceptos como el Costo Anual Total (CAT).
Obligaciones fiscales: desde jóvenes, deberíamos aprender sobre las regulaciones fiscales y sus beneficios, así como las consecuencias de no cumplirlas.
Emprendimiento: en Latinoamérica, es habitual que los pequeños negocios sean el sustento de las economías familiares. Es por lo anterior que aprender a crear y gestionar un plan de negocios que minimice riesgos es crucial para el éxito empresarial.
Consumo inteligente: nos deberían enseñar a identificar estrategias publicitarias tan efectivas que nos hacen comprar sin evaluar los riesgos y a reconocer verdaderas oportunidades.
Planificación del futuro: una clase sobre planificación financiera para educación, salud o jubilación debería ser obligatoria.
Educación financiera continua: deberíamos estar siempre actualizados sobre el entorno social, político, legal y económico para tomar las mejores decisiones.
En conclusión, la salud y actividad financiera personal y nacional se beneficiarían enormemente si desde pequeños recibimos educación financiera en las escuelas, entendiendo el verdadero valor del dinero y cómo gestionarlo eficientemente.
*Mtro. Alejandro Rafael Esparza Flores, docente de la Escuela Bancaria y Comercial Campus Aguascalientes, Contador Público, maestro en impuestos y director de APC Contadores Públicos.


