Se ha hablado mucho sobre cómo la Inteligencia Artificial (IA) podría hacer que varios trabajos desaparezcan en el futuro, una situación que la escritora Jane Friedman ya ha experimentado de primera mano.

En su blog personal, Jane Friedman compartió un artículo titulado “Hubiera preferido que mis libros fueran pirateados”. En él, relató un sorprendente descubrimiento: varios libros se estaban vendiendo en Amazon bajo su nombre, aunque ella no los había escrito.

Al examinar estos libros, notó que la escritura era sorprendentemente similar a la suya, pero al mismo tiempo tenía un toque “antinatural”. Finalmente, llegó a la conclusión de que alguien había utilizado un programa de IA para escribir estas obras falsas.

“Cuando revisé estos libros y leí las primeras páginas, era evidente que la mayoría, si no todo el texto, había sido generado por una Inteligencia Artificial”, afirmó Jane Friedman.

Resultó que los libros escritos por Jane Friedman se habían utilizado para entrenar a una IA. La autora había puesto algunos de sus libros de forma gratuita en diversas plataformas, y supone que alguien aprovechó estos textos para capacitar a la IA.

Este problema no es único de Jane Friedman, ya que varios autores han visto cómo sus obras son falsificadas por programas informáticos. Muchos escritores han exigido a las autoridades y a las empresas, como OpenAI, Microsoft y Meta, que prevengan el uso no autorizado de sus textos para entrenar programas de IA. También han instado a la creación de leyes que protejan los derechos de autor relacionados con la IA, una cuestión que ha estado en debate durante todo el año 2023 en Estados Unidos.

El caso de Jane Friedman con la IA ha destapado una serie de situaciones similares en las que autores han visto cómo sus obras son falsificadas por programas de IA. Alguien utiliza la IA para escribir libros, atribuye la autoría a un escritor reconocido, los vende y obtiene ganancias de manera fácil.

Aunque Amazon ha tomado medidas para evitar que esto siga ocurriendo (ya retiró los libros falsos de Jane Friedman), todavía queda trabajo por hacer. Los autores ahora se ven obligados a convertirse en detectives de sus propias obras para detectar y denunciar las falsificaciones.

Jane Friedman concluyó que el uso de la IA es tan sencillo y económico que representa una competencia desleal para los autores humanos, a pesar de que la calidad de la IA nunca igualará la creatividad humana. “Usar la IA para crear contenido es tan sencillo y económico que me preocupa que se convierta en una competencia desleal que reemplace a los creadores humanos. Nunca se podrá obtener la misma calidad con la IA que la ofrecida por los creadores humanos”, destacó Friedman.

Esta situación plantea interrogantes importantes sobre el futuro de la creación de contenido y la necesidad de regulaciones adecuadas para proteger los derechos de autor en la era de la IA.